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Del lado de la gente: ser periodista en tiempos de odio

Por Víctor Bazán

Del lado de la gente: ser periodista en tiempos de odio

Por Víctor Bazán

Hoy celebramos el Día de las y los Periodistas en nuestro país. Y en ese marco, no puedo evitar reflexionar sobre el rol que desempeñamos quienes formamos parte del entramado que construye la noticia: redactores, comunicadores, escritores, fotógrafos, móviles de exteriores, productores de radio y televisión, editores, y quienes gestionan las redes sociales. Todas y todos tejemos cada día, desde distintos frentes, una red de trabajo arduo que tiene como principal objetivo informar, comunicar, investigar, pero, sobre todo, dar voz.

Somos quienes contamos lo que pasa. Pero no solo desde la superficie de los hechos, sino con la profundidad que requiere la realidad. Lo hacemos con seriedad, con responsabilidad y con el profesionalismo que exige una sociedad que está, más que nunca, hambrienta de verdad. Una verdad que no se impone, sino que se construye. Que se busca. Que se verifica. Que se contrasta. Que se defiende.

Hoy, más que nunca, ese compromiso está puesto a prueba. Nos toca ejercer esta vocación en tiempos difíciles. En un contexto donde desde el más alto nivel del poder político nacional se lanzan discursos violentos y descalificadores, que no distinguen entre quienes critican con fundamentos y quienes simplemente piensan distinto. Se señala con el dedo acusador a periodistas que opinan, que analizan, que investigan. Se los tilda de "ensobrados", de “mandriles”, en una estrategia de desprestigio que busca acallar voces y generar miedo. Pero también se premia con silencio cómplice a quienes, desde el confort o la conveniencia, callan ante un ajuste feroz que golpea sin piedad a los sectores más vulnerables del pueblo.

A quienes elegimos el camino del compromiso, nos duele este ataque. Nos indigna. Pero también nos fortalece. Porque sabemos que nuestra tarea no es complacer al poder, sino estar al lado de la gente. De la gente que tiene algo que decir. De quienes sufren en silencio y de quienes gritan en la calle. De quienes pierden derechos y de quienes luchan por recuperarlos. Ahí es donde debemos estar.

Hoy me toca estar frente a un micrófono, detrás de un monitor, con la palabra como herramienta. Pero sé que, esté donde esté, siempre haré lo mismo: contar lo que pasa. Con pasión, con responsabilidad y con el corazón puesto del lado de la verdad.

A quienes, desde distintos lugares, comparten esta vocación y esta lucha diaria, les deseo un feliz día. Porque ser periodista, en estos tiempos, no es solo un oficio. Es un acto de coraje.

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