
Gerardo Leguizamón León: “La reforma laboral no moderniza. Retrocede casi un siglo y quita derechos”
El abogado laboralista cuestionó duramente el proyecto de reforma laboral: aseguró que no genera empleo, quita derechos históricos y beneficia solo a grandes empleadores.
Durante una entrevista, el abogado laboralista Dr. Gerardo Leguizamón León expresó una postura contundente y crítica frente al proyecto de reforma laboral impulsado a nivel nacional, al que calificó como “absolutamente negativo para los trabajadores” y carente de beneficios reales.
Según explicó, tras analizar en profundidad el texto del proyecto, no existe ningún aspecto positivo, serio ni concreto para la clase trabajadora, aunque sí se observan ventajas claras para determinados sectores empresarios que buscan reducir derechos laborales conquistados históricamente.
“El proyecto se vende como una Ley de Modernización Laboral, pero de moderna no tiene nada”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que las medidas propuestas replican políticas ya aplicadas en la década del 90, recordando iniciativas como la llamada Ley Banelco, caracterizadas por la limitación de indemnizaciones, la creación de seguros para financiar despidos y la flexibilización extrema de las condiciones de trabajo.
Uno de los puntos más críticos señalados por el abogado es la implementación del banco de horas, que permitiría jornadas laborales de entre 8 y 12 horas, afectando seriamente la salud física y mental de los trabajadores. “Eso termina liquidando la psiquis de cualquier persona”, advirtió.
Leguizamón León también alertó sobre el impacto estructural del proyecto en el sistema sindical, al considerar que debilita gravemente a los sindicatos, elimina las horas extras y avanza sobre derechos esenciales, lo que describió como “la muerte del movimiento sindical”.
El abogado fue más allá y vinculó la iniciativa con antecedentes históricos que derivaron en profundas crisis sociales. “Son las mismas personas y las mismas ideas que tuvimos en los años 90, que terminaron en el estallido social de 2001”, sostuvo, al tiempo que remarcó que el proyecto contradice derechos constitucionales, convenios colectivos y tratados internacionales.
Consultado sobre el retroceso histórico que implicaría la reforma, Leguizamón León fue categórico: “Discutir jornadas de 8 a 12 horas es volver a 1929. Estamos retrocediendo casi 100 años”.
Además, rechazó el argumento oficial de que la quita de derechos laborales generará más empleo. Citó estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que demuestran que reducir derechos no incrementa el empleo, sino que profundiza la marginalidad, la pobreza y la concentración del poder económico.
Para el abogado, los beneficiarios de la reforma están claramente definidos: “Los únicos ganadores son los empresarios, porque pueden disponer libremente de las horas de trabajo”, explicó, describiendo un esquema donde el empleador decide de forma arbitraria jornadas de 12, 4 u 8 horas según su conveniencia.
Finalmente, Leguizamón León cerró su análisis con una reflexión de fuerte contenido social: “El ser humano no es solo un trabajador a disposición del empleador. Tiene familia, descanso, vida personal y derecho a un salario justo. Esta ley lleva a la esclavitud, y el trabajo en esclavitud no dignifica. Lo que dignifica son los derechos de los trabajadores”.