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Andrea Zamora: “Si no escuchamos a nuestros hijos, el bullying seguirá creciendo en silencio”

La psicóloga social Andrea Zamora advirtió sobre la naturalización del bullying, los nuevos signos de alarma y el rol clave de la familia, en un contexto marcado por crisis, redes y silencios.

Andrea Zamora: “Si no escuchamos a nuestros hijos, el bullying seguirá creciendo en silencio”

La psicóloga social Andrea Zamora advirtió sobre la naturalización del bullying, los nuevos signos de alarma y el rol clave de la familia, en un contexto marcado por crisis, redes y silencios.

"El bullying no es solo cosa de chicos, es un reflejo social", asegura la licenciada Andrea Zamora, psicóloga social certificada en neuropsicología, entrevistada por Radio La Torre para abordar una problemática que, lejos de disminuir, se expande en las aulas, en las redes y en los hogares. Con una mirada integral, Zamora destacó cómo la violencia escolar es hoy una moneda corriente que muchas veces pasa inadvertida hasta que es demasiado tarde.

En un diálogo extenso, la especialista explicó que las actitudes violentas entre pares no surgen de la nada: “La violencia es un emergente. Nadie nace violento. Es el resultado de un entorno agresivo, de ausencias emocionales, de frustraciones no acompañadas”, sostuvo.

Zamora enfatizó el impacto del entorno familiar y económico: padres ausentes por sobrecarga laboral, infancias que cargan frustraciones por no tener lo mismo que sus compañeros, y la falta de escucha real: “Un niño no necesita que estemos las 24 horas con él. Necesita cinco minutos verdaderamente presentes, sin celulares, sin distracciones. Necesita sentirse visto”.

En su experiencia reciente en escuelas riojanas, Zamora compartió que al trabajar con chicos de entre 11 y 13 años, surgieron frases tan conmovedoras como inquietantes: “En otra vida, me gustaría que mi mamá me preste más atención y me pregunte cómo estoy”.

Estas señales, sostiene, deben ser tomadas como llamados de atención urgentes. “Si los adultos no escuchamos a tiempo, el daño puede ser profundo. El bullying es un triángulo: víctima, victimario y espectadores. Si los testigos callan, se vuelven cómplices”.

Consultada por la reciente aplicación de protocolos anti-bullying en La Rioja, la profesional valoró los mecanismos, pero señaló que llegan tarde cuando el daño ya está hecho: “El sistema está saturado. La respuesta institucional es importante, pero no suficiente si no hay compromiso de todos los actores, empezando por los padres”.

También se refirió al proyecto en Mendoza que propone sancionar con multas a los adultos responsables de niños agresores: “Estoy de acuerdo. No para castigar, sino para hacer reflexionar. Muchas veces defendemos lo indefendible sin saber qué está pasando realmente con nuestros hijos”.

Finalmente, celebró iniciativas como el método finlandés, que busca reducir el bullying en tres pasos: prevención, intervención y acompañamiento. “Ese enfoque ya logró reducir un 50% los casos en Finlandia, y algunas provincias argentinas como Catamarca y Salta lo están implementando”, informó.

La especialista cerró con una advertencia que interpela a las familias: “Estamos en piloto automático. Nos olvidamos de abrazar, de mirar a los ojos, de compartir un domingo sin pantallas. Si queremos frenar el bullying, tenemos que empezar por casa”.

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